Niebla VII, Miguel de Unamuno

Niebla VII, Miguel de Unamuno

«¡Ay, Orfeo! ––decía ya en su casaAugusto, dándole la leche a aquel––. ¡Ay, Orfeo! Di el gran paso, el paso decisivo; entré en su hogar, entré en el santuario. ¿Sabes lo que es dar un paso decisivo? Los vientos de la fortuna nos empujan y nuestros pasos son decisivos todos. ¿Nuestros? ¿Son nuestros esos pasos? Caminamos, Orfeo mío, por una selva enmarañada y bravía, sin senderos. El sendero nos lo hacemos con los pies según caminamos a la ventura. Hay quien cree seguir una estrella; yo creo seguir una doble estrella, melliza. Y esa estrella no es sino la proyección misma del sendero al cielo, la proyección del azar. Continue Reading »

SOLITAÑA, Miguel de Unamuno

SOLITAÑA

Erase en Artecalle, en Tendería o en otra cualquiera de las siete calles, una tiendecita para aldeanos, a cuya puerta paraban muchas veces las zamudianas con sus burros . El cuchitril daba a la angosta portalada, y constreñía el acceso a la casa, un banquillo lleno de piezas de tela, añosrojos,azules, verdes , pardos, y de mil colores para sayas y refajos ; colgaban sobre la achatada y contrahecha puerta, pantalones, blusas azules , elásticos de punto abigarrados de azul y rojo , fajas de vivísima púrpura pendientes de sus dos extremos , boinas y otros géneros , mecidos todos los colgajos por el viento del Noroeste, que se filtraba por la calle como por un tubo, y formando a la entrada como un arco que ahogaba a la puertecella . Continue Reading »