Niebla XII, Miguel de Unamuno

Niebla XII, Miguel de Unamuno

––Señorito ––entró un día después a decir a Augusto Liduvina––, ahí está la del planchado.
––¿La del planchado? ¡Ah, sí, que pase!
Entró la muchacha llevando el cesto del planchado de Augusto. Quedáronse mirándose, y ella, la pobre, sintió que se le encendía el rostro, pues nunca cosa igual le ocurrió en aquella casa en tantas veces como allí entró. Parecía antes como si el señorito ni la hubiese visto siquiera, lo que a ella, que creía conocerse, habíala tenido inquieta y hasta mohína. ¡No fijarse en ella! ¡No mirarla como la miraban otros hombres! ¡No devorarla con los ojos, o más bien lamerle con ellos los de ella y la boca y la cara toda!
––¿Qué te pasa, Rosario, porque creo que te llamas así, no?
––Sí, así me llamo. Continue Reading »

Triste España de Caín, Miguel de Unamuno

Triste España de Caín, Miguel de Unamuno

Un trozo de planeta por el que cruza
errante la sombra de Caín.
Antonio Machado
¡Ay, triste España de Caín, la roja
de sangre hermana y por la bilis gualda,
muerdes porque no comes, y en la espalda
llevas carga de siglos de congoja!
Medra machorra envidia en mente floja
–te enseñó a no pensar Padre Ripalda–
rezagada y vacía está tu falda
e insulto el bien ajeno se te antoja
Democracia frailuna con regüeldo
de refectorio y ojo al chafarote,
¡viva la Virgen!, no hace falta bieldo.
Gobierno de alpargata y de capote,
timba, charada, a fin de mes el sueldo,
y apedrear al loco Don Quijote.

Niebla XXI, Miguel de Unamuno

Niebla XXI, Miguel de Unamuno

––Sí, tiene usted razón ––le decía don Antonio a Augusto aquella tarde, en el Casino, hablando a solas, en un rinconcito––, tiene usted razón, hay un misterio doloroso, dolorosisímo en mi vida. Usted ha adivinado algo. Pocas veces ha visitado usted mi pobre hogar.. ¿hogar?, pero habrá notado…
––Sí, algo extraño, yo no sé qué tristeza flotante que me atraía a él…
––A pesar de mis hijos, de mis pobres hijos, a usted le habrá parecido un hogar sin hijos, acaso sin esposos…
––No sé… no sé…
––Vinimos de lejos, de muy lejos, huyendo, pero hay cosas que van siempre con uno, que le rodean y envuelven como un ánimo misterioso. Mi pobre mujer… Continue Reading »