Niebla XII, Miguel de Unamuno

Niebla XII, Miguel de Unamuno

––Señorito ––entró un día después a decir a Augusto Liduvina––, ahí está la del planchado.
––¿La del planchado? ¡Ah, sí, que pase!
Entró la muchacha llevando el cesto del planchado de Augusto. Quedáronse mirándose, y ella, la pobre, sintió que se le encendía el rostro, pues nunca cosa igual le ocurrió en aquella casa en tantas veces como allí entró. Parecía antes como si el señorito ni la hubiese visto siquiera, lo que a ella, que creía conocerse, habíala tenido inquieta y hasta mohína. ¡No fijarse en ella! ¡No mirarla como la miraban otros hombres! ¡No devorarla con los ojos, o más bien lamerle con ellos los de ella y la boca y la cara toda!
––¿Qué te pasa, Rosario, porque creo que te llamas así, no?
––Sí, así me llamo. Continue Reading »

NIEBLA II, Miguel de Unamuno

NIEBLA II, Miguel de Unamuno

Al abrirle el criado la puerta…
Augusto, que era rico y solo, pues su anciana madre había muerto no hacía sino seis meses antes de estos me¬nudos sucedidos, vivía con un criado y una cocinera, sir¬vientes antiguos en la casa a hijos de otros que en ella misma habían servido. El criado y la cocinera estaban ca¬sados entre sí, pero no tenían hijos.
Al abrirle el criado la puerta le preguntó Augusto si en su ausencia había llegado alguien.
––Nadie, señorito. Continue Reading »

SOLITAÑA, Miguel de Unamuno

SOLITAÑA

Erase en Artecalle, en Tendería o en otra cualquiera de las siete calles, una tiendecita para aldeanos, a cuya puerta paraban muchas veces las zamudianas con sus burros . El cuchitril daba a la angosta portalada, y constreñía el acceso a la casa, un banquillo lleno de piezas de tela, añosrojos,azules, verdes , pardos, y de mil colores para sayas y refajos ; colgaban sobre la achatada y contrahecha puerta, pantalones, blusas azules , elásticos de punto abigarrados de azul y rojo , fajas de vivísima púrpura pendientes de sus dos extremos , boinas y otros géneros , mecidos todos los colgajos por el viento del Noroeste, que se filtraba por la calle como por un tubo, y formando a la entrada como un arco que ahogaba a la puertecella . Continue Reading »