Niebla XXV, Miguel de Unamuno

Niebla XXV, Miguel de Unamuno

Fue Augusto a ver a Víctor, a acariciar al tardío hijo de este, a recrearse en la contemplación de la nueva felicidad de aquel hogar, y de paso a consultar con él sobre el estado de su espíritu. Y al encontrarse con su amigo a solas, le dijo:
––¿Y de aquella novela o… ¿cómo era?… ¡ah, sí, nivola!… que estabas escribiendo?, ¿supongo que ahora, con lo del hijo, la habrás abandonado?
––Pues supones mal. Precisamente por eso, por ser ya padre, he vuelto a ella. Y en ella desahogo el buen humor que me llena.
––¿Querrías leerme algo de ella? Continue Reading »

Niebla XIII, Miguel de Unamuno

Niebla XIII, Miguel de Unamuno

Notó Augusto que algo insólito le ocurría a su amigo Víctor; no acertaba ninguna jugada, estaba displicente y silencioso.
––Víctor, algo te pasa…
––Sí, hombre, sí; me pasa una cosa grave. Y como necesito desahogo, vamos fuera; la noche está muy hermosa; te lo contaré.
Víctor, aunque el más íntimo amigo de Augusto, le llevaba cinco o seis años de edad y hacía más de doce que estaba casado, pues contrajo matrimonio siendo muy joven, por deber de conciencia, según decían. No tenía hijos.
Cuando estuvieron en la calle, Víctor comenzó:
––Ya sabes, Augusto, que me tuve que casar muy joven… Continue Reading »